Maldito espejo (parte 2)

Filed under: Ficciones y microficciones | Tags: | diciembre 15th, 2010

Mari Trini volvió a su casa con el frasco de agua bendita, se sentó frente al tocador y recién entonces se dio cuenta de que el padre Anselmo no le había indicado si tenía que poner el agua sobre el espejo o echársela encima ella. Y esa era la clave de todo. Posesión demoníaca, ¿pero de quién? ¿De ella o el espejo? Primero, se echó agua sobre las mejillas y se acercó a la superficie de vidrio. Nada. Luego, tomó un algodón, lo empapó en agua bendita y se lo pasó al espejo. ¡Su rostro volvió, como siempre, a reflejarse en él! Claro que el efecto duraba sólo hasta que el agua bendita se secaba. Luego, su rostro volvía a desaparecer. Cada vez que se maquillaba, Mari Trini debía tomarse el trabajo de estar continuamente humectando la superficie y esto era un verdadero incordio. Al quinto día, se cansó y, en un arranque de ira, tiró el espejo contra la pared y lo hizo trizas.  Y entonces sintió que le sucedía algo realmente extraño. Desde entonces, Mari Trini permanece prisionera del otro lado del espejo, en el mundo bizarro.


Maldito espejo (parte 1)

Filed under: Ficciones y microficciones | Tags: | diciembre 14th, 2010

Esa mañana, como todas las mañanas, Mari Trini se sentó frente al tocador para aplicarse su lápiz labial nacarado. Sólo que ese día en particular, descubrió que su rostro no se reflejaba en el espejo. Qué extraño, pensó. Bastante perturbada, corrió a mirarse en el espejo de la sala. Sí, allí sí estaba su reflejo, como siempre. Menos mal. Aliviada, volvió frente al tocador, pero tampoco pudo esta vez encontrarse. Será este espejo que no funciona, pensó Mari Trini. ¿A quién llamar? ¿Al fontanero? ¿Al técnico de la TV? No, seguramente no. Lo consultó con Mari Cruz, su vecina y esta le sugirió que fuera a ver al cura de la parroquia de la esquina. ¿El padre Anselmo?, preguntó Mari Trini no muy convencida. Es que según ella, Anselmo era un tío muy extraño, que además, ni siquiera parecía cura. Caviló durante unos instantes y concluyó que o era el padre Anselmo o tirar el espejo. Así que allí fue. El padre Anselmo la recibió muy cordialmente y le dijo que se trataba de un típico caso de posesión demoníaca. Para solucionarlo, le dio un frasco con un líquido que ella intuyó, sería agua bendita….

(continuará)



Deletreando los más bellos poemas

Filed under: Ficciones y microficciones | Tags: | diciembre 12th, 2010

Con la tabla de la Ouija deletreo los más bellos poemas, pero no los anoto y me los olvido. Y luego de 50 poemas y otros tantos aguardientes, me desplomo. Me despierto nauseado, reclinado sobre una mesa de bar, arriba de un charco de parafina, a la luz de una vela a punto de extinguirse. Es de madrugada. Y estoy sólo y todos se han ido y me han dejado encerrado en un bar de mala muerte. Entonces, no tengo más remedio que volver a dormirme y sueño. Sueño que bailo la danza de la lluvia con los indios chipawines. Un, dos, tres, hop! Un, dos, tres, hop! Pero no lo hago bien y todos se dan cuenta de que yo no soy uno de ellos. ¿Qué estás haciendo aquí, entre nosotros? Me pregunta el jefe de la tribu archi-enojado, apuntándome con su flecha envenenada. Y yo le contesto: Sólo estoy bailando la danza de la lluvia. Y sigo con mis pasos: Un, dos, tres, hop! Un, dos, tres, hop! Hasta que caigo exhausto al amanecer. Y sueño. Sueño que con la tabla de la ouija deletreo los más bellos poemas. Pero no los anoto y me los olvido.

(Para el proyecto Sultan Florvag, Chinese rockets over Smolensko)


Role models

Filed under: Microrrealidades | Tags: | diciembre 11th, 2010

Efigenia (Efi), que era natural de la isla de Malta, estaba casada con Gilberto, mi tío abuelo, de Gibraltar. Cuando yo era niña, ella, con su hermoso acento andaluzado (su idioma originario, al igual que el de Gilberto, era el inglés) y gesticulando con sus manos, que se movían en el aire como abanicos, me contaba historias. Me contaba acerca de una niña muy mala que asistía a un colegio de monjas. Las monjas la castigaban haciéndola arrodillar sobre garbanzos, hasta que le sangraban las rodillas. También me contaba sobre un niño muy distraído que, entre otras cosas, siempre se olvidaba de hacer los recados que su madre le encargaba. Y yo escuchaba estas historias fascinada, sobre todo porque siempre había más y más episodios nuevos de estos dos personajes: la niña malvada y el niño descerebrado, con los cuales, por supuesto, yo me identificaba plenamente.


22 mariposas rosas

Filed under: Poesía visual, poesía digital, poesía de medios | Tags: | diciembre 11th, 2010


Desapariciones

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 10th, 2010

En 1918, el poeta dadaísta Arthur Cravan viajaba en un destartalado velero desde México hasta Argentina. Su idea era reunirse allí con su pareja, la poetiza Mina Loy, quien había zarpado días antes a bordo de un buque de pasajeros. Cravan nunca llegó a destino. Presumiblemente, naufragó durante una fuerte tormenta. Su cuerpo jamás fue encontrado.  Sesenta años más tarde, el marino francés Alain Colas, a bordo de su nave Manureva (cuyo nombre significa en tahitiano “pájaro viajero”) naufragó cerca de las costas de las islas Azores, en el medio del océano Atlántico. Su cuerpo tampoco fue encontrado jamás. Este episodio inspiró la canción de Serge Gainsbourg: Où es-tu Manuréva? Son sólo dos ejemplos de desapariciones en el mar. También, claro, están muchas otras, como las de los marineros anónimos en los buques fantasmas. Por ejemplo, el famoso Mary Celeste, avistado en 1872 cerca de las costas de Gibraltar navegando sin tripulación a bordo y que dio pie al famoso texto de Sir Arthur Conan Doyle. Además, claro, están las “desapariciones aéreas”. El 17 de octubre de 1909, Eduardo Newbery cruzaba el Río de la Plata, desde la quinta Los Ombués, en las Barrancas de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires, hasta la localidad de Conchillas, en Uruguay, a bordo de su globo aerostático El Pampero. Justo entonces se levantó una fuerte tormenta de viento y algunos testigos pudieron observar cómo el globo era arrastrado por entre las nubes y se perdía para siempre en el cielo. También han desaparecido sin dejar rastro los tripulantes de los aviones perdidos en el Triángulo de las Bermudas. Y también, claro, están las desapariciones espaciales, como la de la perra Laika y, seguramente, la de alguno que otro astronauta cuya existencia ha permanecido en secreto.


De lecturas y escrituras, vidas y sueños

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 8th, 2010

Este artículo, que trata sobre la escritura y la lectura, se reedita hoy en el blog Inactual. Lo escribí hace unos años a pedido de mi amigo Luis Carlos Ayarza. En aquel entonces, Luis Carlos vivía en Bogotá y yo, en Buenos Aires. Hoy yo vivo en Madrid y él, en los EEUU. Realiza su doctorado en la Universidad de El Paso y desde allí lleva adelante Inactual.

http://www.inactual.com/2010/12/de-lecturas-y-escrituras-vidas-y-suenos.html


StadtMitte

Filed under: Microrrealidades, Scrapbook | Tags: | diciembre 7th, 2010

StadtMitte fue una de las estaciones fantasmas del metro de Berlín, en épocas de la RDA. En 1961, el transporte público berlinés se dividió en dos: algunas líneas quedaron de un lado u otro de la ciudad; otras partieron su recorrido y otras siguieron pasando por los dos sectores, aunque sin parar en la zona oriental. Las estaciones de este sector fueron sistemáticamente selladas con ladrillos, convirtiéndose en una escalofriante tierra de nadie. Al pasar por allí, los trenes reducían la velocidad a paso de hombre, estando los andenes custodiados por guardias de frontera. Debajo del Berlín que todos vemos hoy existe aún el espectro de una ciudad subterránea conectada por estrechos y laberínticos túneles, incluidos refugios antiaéreos, compuertas secretas para espías, bunkers hitlerianos y el camino hacia la Tierra hueca.


Perdida en el barrio turco de Berlín, bajo un diluvio y de noche, intentando tipear un mensaje de texto en mi empapado móvil. Con una sola mano porque con la otra sostengo el paraguas. Imposible. Le pregunto en inglés a una mujer con hijab que pasa corriendo a mi lado por la dirección a la que voy. Sin parar de correr, ella me contesta en alemán y me señala el cielo, pero no voy en esa dirección. Al menos, no en este momento. Intento enviar el mensaje nuevamente y esta vez lo logro, justo para ver que la he pifiado con el destinatario. En lugar de a Gustavo, se lo he enviado a una amiga psicoanalista en Buenos Aires. El mensaje decía: ¡Socorro! ¡Venme a buscar ahora mismo!


La iluminación del poeta

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 6th, 2010

Para una concepción romántica como la de Schiller, Novalis, Schlegel o Goethe, el artista era concebido como sacerdote, mago, vidente, iluminado que operaba sobre la materia y experimentaba con las formas. Siguiendo esta línea, los escritores simbolistas entendían que el mundo no era una apariencia capaz de ser comprendida por medio de la razón del ser humano corriente sino que únicamente los poetas, seres de particular clarividencia, podían llegar a comprender sus ocultas relaciones, convirtiéndose ellos mismos en una suerte de magos que lidiaban con un lenguaje inédito y secreto. Para Mallarmé, por ejemplo, el poeta no era aquel que nombraba y describía al mundo, sino un intermediario entre los secretos del universo y el resto de los hombres.

Un aspecto esencial de las vanguardias fue una nueva concepción del escritor como «operador», es decir, no como genio creador ni como ser de especial clarividencia, sino como combinador de elementos e investigador de las relaciones ocultas del lenguaje. La voz subjetiva se borraba, cediendo en cambio la iniciativa a las mismas palabras.


Outstanding pets

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 6th, 2010

Sabido es que los egipcios, impresionados por la belleza de los gatos, realizaban pinturas y esculturas con sus imágenes. Pero además, adoraban a la diosa gata Bastet, divinidad de la fertilidad y la luna. Los egipcios no fueron los únicos en adorar gatos. En Tailandia, los gatos siameses eran sagrados y, en la mitología noruega, la diosa Freya andaba en un carruaje tirado por felinos blancos. A la Iglesia católica, sin embargo, no le gustaban los gatos y los asociaba con el paganismo, la brujería y el demonio. En 1484, el l Papa Inocencio VIII conminó a la Inquisición para que quemara en la hoguera no sólo a los gatos sino a todos aquellos que los quisieran. Lo único que consiguió fue que, ante la ausencia de felinos, la población de roedores en Europa creciera desmedidamente y deviniera la peste bubónica. En la era victoriana, dado que a la reina Victoria le fascinaban estos animales, cayeron nuevamente en gracia convirtiéndose en inspiración y tema de escritores, artistas plásticos y hasta filósofos.

Con respecto a los perros, durante la Edad media los mismos eran temidos porque las jaurías salvajes atacaban las ciudades y los pueblos. Esto dio lugar a una serie de supersticiones incluidas la leyenda del hombre-lobo. Sin embargo, algunos perros acompañaban amistosamente a las personas en sus quehaceres cotidianos e incluso ayudaban a los santos católicos. Cuando San Roque deambulaba por Europa cuidando a los enfermos de peste, su perro se dedicaba a lamer las heridas de las víctimas hasta curarlas. En realidad, los supuestos milagros del Santo se debían a la cualidad antiséptica de la saliva de su perro. El mismo San Roque, que terminó por contagiarse, fue curado por el can, motivo por el cual hoy es representado con un perro lamiéndole la cara.

Pero posiblemente el principal ícono de devoción canina de la edad moderna sea Laika, la perra astronauta. Laika, que fue enviada al espacio dentro del Sputnik II, murió poco después del despegue, presumiblemente, a causa del stress. A penas esto cobró conocimiento público, varios grupos protectores de los derechos animales protestaron frente a embajadas soviéticas. En el Reino Unido, por ejemplo, la Liga Nacional de Defensa Canina pidió que los dueños de perros guardaran un minuto de silencio en su honor. La URSS, con cierto remordimiento, imprimió un sello con el retrato de Laika en su honor.


De olas, mundos flotantes y superhéroes

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 5th, 2010

Hokusai, artista japonés del período Edo, es conocido principalmente por haber realizado los grabados Treinta y seis vistas del Monte Fuyi, cuyas imágenes pertenecen al arte del mundo flotante. La expresión “mundo flotante” se emplea, en el budismo, para referir al mundo de la vida cotidiana, el mundo de las apariencias. El arte del mundo flotante se caracteriza por sus grabados que representan escenas mundanas. Entre las vistas del Fuyi más conocidas se encuentra la Gran ola de Kanagawa. Una ola monstruosa está a punto de barrer con tres minúsculas embarcaciones de pescadores. A lo lejos, el sagrado Monte Fuyi permanece inmutable. La vida del hombre es efímera e insignificante frente al Todo y frente a la naturaleza. La violencia de la rompiente de la ola, con la efervescencia de su espuma y a punto de caer con toda su fuerza sobre las barcazas ha sido capturada en una imagen.

El artista chino Ai Weiwei realizó la obra Prototipo para la Ola, una pequeña escultura de porcelana en la que realiza un homenaje a Hokusai y que, de hecho, presentó en la última Documenta de Kassel. En el prototipo tridimensional  se acentúa aún más la cristalización del momento. La ola ha sido detenida, su poder, virulencia y enojo han sido neutralizados por estos artistas, igual que Tora Olafsdotter, la superheroína de la Liga Justiciera Americana,  detiene la ola producida con su dispositivo de control del tiempo por el malvado “Meteorólogo”, convirtiéndola en hielo justo antes de que cubra por completo la ciudad de Nueva Metro.


El diario de viaje de mi abuelo

Filed under: Microrrealidades | Tags: | diciembre 5th, 2010

Mi abuelo, quien hacia 1910 se había recibido de ingeniero naval especializado en electromecánica, en la Escuela Superior Técnica de la Armada Británica, en Gibraltar recibió dos ofertas de trabajo: una en el puerto de Mangalore, en la India y otra, en el puerto de Buenos Aires. Eligió irse a Buenos Aires. Un 21 de septiembre, a las 9 de la noche, partió del puerto de Gibraltar. La luna se reflejaba en el mar mientras el Peñón se hacía cada vez más pequeño, a la distancia. Adelante le esperaba América, la aventura, la tierra incógnita. A las 11 de la noche, el vapor pasó frente a Tanger y, poco después, frente al Cabo Espartel. Días más tarde, pasarían por Dakar, en el Senegal. Otras escalas serían Pernambuco, Río de Janeiro, Santa Catalina y Montevideo. Y todas las vivencias del viaje, mi abuelo las fue escribiendo en su diario de a bordo. Por ejemplo, esta de Dakar, donde algunos de los pasajeros del vapor decidieron bajar a tierra.

“En el muelle nos recibieron unos hombres de color con unos trajes de lo más extraños que nos condujeron hacia unas calles amplias, limpias y bordeadas de árboles. Como este pueblo es colonia francesa, pudimos ver aquí y allá algunos franceses con helmets blancos que parecían ser los jefes, pero en general había muy pocos europeos y la población era mayoritariamente negra. Muchos de los hombres de color iban también tocados con helmets y llevaban sombrillas y gafas negras para el sol. Las mujeres llevaban a su vez trajes largos, muchos collares y brazaletes y argollas en las piernas y con los cabellos se hacían trenzas delgaditas como cuerdas. Otras iban casi desnudas y llevaban a sus niños liados en trapos alrededor de sus cuerpos.”


Son rosas

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 4th, 2010

Estremoz es un hermoso pueblo del Alentejo portugués. En este pequeño pueblo, entre otras muchas cosas que sucedieron, murió Isabel de Portugal, también conocida como Santa Isabel. Nacida en 1271, fue hija del rey de Aragón y esposa, desde los 12 años, de Don Dinis, el violento e infiel rey de Portugal.

Desde niña, fue muy devota y mostró especial interés en el bienestar de los pobres, los ancianos y los enfermos, entre los que repartía monedas del Tesoro Real y también alhajas para que estos pudieran comprar comida. Isabel esperaba a que se hiciera de noche y, aprovechando la oscuridad, salía a hurtadillas de sus aposentos y se dirigía a las chozas de sus súbditos más indigentes llevando en su faltriquera hogazas de pan y mantequilla pero también diferentes objetos suntuosos que recogía de palacio. Advertido el rey de que faltaban cada días máscosas y de que se sospechaba nada menos que de la reina, comenzó a espiar a su mujer. Una noche, cuando Isabel salía de palacio con su faltriquera repleta de objetos, le salió al paso.

-¿Qué llevas ahí? –preguntó el rey.

– Son rosas – contestó Isabel

-¿Rosas? ¿En invierno? –preguntó malicioso Dinis.

El rey exigió que se las enseñara y cuando ella abrió su delantal, en lugar de las monedas de oro, los jarrones y bandejas de plata, los collares de perlas y brazaletes de piedras preciosas que llevaba, efectivamente, cayeron rosas.

Isabel fue llamada con ese nombre en honor a su abuela Isabel de Hungría. Las dos se llamaban Isabel y las dos fueron Santas. Y el milagro de las rosas se les atribuye también a las dos. Igualmente, es una bella historia.


En el Prado, las noches de luna

Filed under: Scrapbook | Tags: | diciembre 4th, 2010

El principal encanto del Museo del Prado, a mi criterio, está dado por el componente negro de sus pinturas. Y no me refiero sólo a las pinturas negras de Francisco de Goya, plasmadas en la Quinta del Sordo, con sus enfrentamientos civiles, sus alucinantes romerías y tertulias, sus monstruosos viejos, sus brujas y demonios. También está allí El jardín de las Delicias, el tríptico del Bosco, lleno de atemorizantes animales híbridos y plantas antropomorfas. Y también está la serie de Nastagio degli Onesti, de Sandro Botticelli. Este se basó para realizar las pinturas de esta serie en la octava novella de la quinta jornada del Decamerón de Boccaccio, denominada «El infierno de los amantes crueles». Se trata de imágenes de un bosque donde una mujer es perseguida, atacada y muerta por un jinete. Ella resucita cada vez y él vuelve a matarla y esto sucede así eternamente. La mujer es víctima de una maldición en castigo por haber desdeñado a su novio.

Me gusta ir al Prado sobre todo de noche, en especial, las noche de luna llena cuando nieva (de 18 a 20 horas, además, la entrada es gratuita). Me quedo mirando, por ejemplo, al Gran Cabrón en su ronda de aprendices de hechiceras o cualquiera de los paneles del Jardín de las Delcias (paraíso, vida terrestre o infierno). Existe un mito que establece que si uno mira fijo esta pintura durante más de tres minutos, se vuelve loco. Pero este no es únicamente otro mito urbano. Al menos, en algunos libros de historia de España se especula con que esto fue lo que podría haberle sucedido a Felipe II, que la tenía colgada en su habitación.


The Ape Story

Filed under: Microrrealidades | Tags: | noviembre 30th, 2010

Adelia, la hermana de mi bisabuela Rosa se casó con Simon, el hijo del director de un colegio del barrio Europa, en Gibraltar. Adelia y Simon decidieron probar suerte en el Nuevo Mundo y se fueron a Belem de Pará, al norte de Brasil. Allí, comenzaron a negociar con piedras preciosas que venían desde las minas de Colombia, vía Iquitos, en la jungla amazónica. Pronto se hicieron ricos y volvieron de visita a Gibraltar cargados de regalos para la familia. En el barco, traían toda clase de objetos exóticos. Entre ellos, un monito tití para mi abuelo, que en ese entonces era un niño. Apenas llegado, el monito tití se escapó de su jaula y se perdió y nunca más se supo de él. Muchos conjeturaron que seguramente no habría sobrevivido a un enfrentamiento con los monos de la Upper Rock. Algunos, en cambio, pensaron que quizás sí y que seguramente a los macacos berberiscos (que no tienen cola) les debería haber hecho mucha gracia ver un monito con una cola tan larga.


Mari Trini en el Valle de los reyes

Filed under: Ficciones y microficciones | Tags: | noviembre 29th, 2010

Mari Trini cogió una super-oferta de eDreams para viajar al Valle de los reyes. Planificó su viaje al detalle, se compró una maleta nueva y le contó a todo dios, ufanándose de partir para la tierra de los faraones. Mari Cruz, su vecina, estaba verde de envidia.

-Ten cuidado porque en el Valle de los reyes hay unos escorpiones que, si te pican, te vas paralizando de a poco hasta que te mueres. No se lo dicen a los turistas porque si no, no iría nadie -le dijo.

En su casa, Mari Trini buscó en internet “Valle de los reyes” + “escorpiones” y no encontró nada, pero pensó que quizás esto se debiera a que las agencias de viajes habían bloqueado todas las respectivas entradas. También pensó que de qué le valía ir a Egipto si se iba a quedar todo el tiempo en el hotel e incluso especuló con que a lo mejor en el hotel también había escorpiones paralizantes. Así que decepcionada, decidió suspender el viaje y, con verguenza,  se encerró en su casa durante la semana en cuestión para que nadie la viera. Varios días después, se encontró con Mari Cruz en el Mercadona.

-Hola, chica, ¿cómo te ha ido en Egipto?

Y entonces Mari Trini le contó sobre las caravanas de camellos bajo la enorme luna llena, sobre las palmeras invertidas reflejadas en un Nilo color petróleo, sobre sacerdotes de ojos pintados y mirada demente, sobre momias parlantes y puertas secretas que conducen directamente al reino de los muertos, sobre amuletos y palabras mágicas, sobre hipnóticos rituales y danzas desenfrenadas, sobre pócimas narcóticas y constelaciones que dibujan figuras de cocodrilos en el cielo, sobre rollos de papiros que conservan el secreto del universo y sobre un montón de cosas más mientras Mari Cruz seguía arrojando latas de melocotones en almíbar adentro de su carrito, y eso que ya llevaba más de veinte.


País imaginario

Filed under: Ficciones y microficciones | Tags: | noviembre 29th, 2010

Supongamos que somos ciudadanos corrientes, digamos, del barrio de Delicias, e inventamos un país imaginario. Por ejemplo, un país que esté en una remota isla pequeña, perdida y desierta. Lo primero que debemos hacer, es nombrar al país. Después, debemos dibujarle un mapa, escribirle una constitución y un libro de historia. Ya está. Ahora, debemos pensar en sus habitantes; habitantes imaginarios, por supuesto. Primero, debemos buscarles nombres. Después, imaginarles una historia e imprimir sus DNI. Perfecto. Ahora, supongamos que nos proclamamos reyes del país imaginario. Supongamos también que hay una revolución y somos derrocados. Debemos exiliarnos. Muy bien: ahora somos los reyes de un país en el exilio, viviendo en el barrio de Delicias.


Colonias

Filed under: Microrrealidades | Tags: | noviembre 25th, 2010

Posiblemente la noción de colonia esté indisolublemente ligada a dos prototipos que tienden a repetirse. Aludiremos aquí a ellos con los nombres reales de dos personajes que los representan: Thomas Bridges y Julius Popper, cuyas vidas son, en cierta forma, paralelas.  Thomas Bridges (Bristol, 1844-Buenos Aires, 1898), fue el primer hombre blanco en vivir en  Tierra del Fuego. Misionero anglicano, aprendió el idioma de los indios yámanas y escribió un diccionario bilingüe yamana-inglés con más de 3.000 términos. Aún peligrando su vida, convivió con los aborígenes y les enseñó labores de carpintería y horticultura. También contribuyó a que el ganado lanar ingresara en el sur de la Patagonia. Poco después, sin embargo, se descubrió oro en la región. Y aquí es donde aparece el segundo personaje, Julius Popper (Bucarest, 1857-Buenos Aires, 1895), un aventurero rumano. Popper llegó a Tierra del fuego en 1886 con un permiso del gobierno argentino para explotar los yacimientos auríferos que allí encontrara. Pronto se convirtió en genocida, dejando a los indígenas de la zona al borde de la extinción. Muchas de las personas que nacimos en el siglo XX, en Buenos Aires descendemos de uno u otro de estos prototipos. Pero no todos.