Just like that

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 7th, 2014

Buffalo Bill, by e.e.cummings


La calle del Amor Hermoso

Filed under: Madrid, Scrapbook | Tags: | julio 6th, 2014

Usera - Madrid


Suicidios virtuales y la Web 2.0 Suicide Machine

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 5th, 2014

Se habla de un suicidio virtual cuando el usuario de una cuenta de redes sociales decide darse de baja.
Al respecto es interesante el proyecto de la Web 2.0 Suicide Machine, dispositivo que permite a los usuarios de Facebook, Twitter, Linkedln y Myspace “suicidarse” borrando de la red sus posts y sus amigos. Para comenzar el proceso de su suicidio, este debe observar su “vida” pasar frente a sus ojos y ser así capaz de reflexionar sobre cuestiones como la amistad tanto real y virtual. Al finalizar, el usuario es incluido en un álbum memorial de todos los suicidados en el que se podía ver la foto de su perfil, su nombre y sus “últimas palabras”.
En enero de 2010, Facebook le envió a los promotores de la máquina una carta de “cease and desist” para conminarlos a terminar con el proyecto.


De ceros, ceros imperfectos y ceros demoníacos

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 5th, 2014

Varias civilizaciones (Antiguo Egipto, Babilonia, Grecia) poseían símbolos que representaban al valor “cero”. Sin embargo, se dice que estos fueron ceros imperfectos porque no supieron entender la verdadera revolución conceptual que este  descubrimiento conllevaba.
El cero apareció por primera vez, en su forma imperfecta, en Babilonia. Fue en los alrededores del año 2000 a.C., en anotaciones numéricas escritas en tablillas de arcilla. También surgió en Mesoamérica, en el marco de la cultura maya y quizás incluso antes, en los olmecas. Ptolomeo usó el “cero” o “vacío” en su Almagesto (130 d. C.), pero no lo utilizó como “número” sino como signo de anotación. Los romanos no tuvieron cero.
Algunos investigadores indican que, tal como lo concebimos hoy, el cero fue inventado por los hindúes. El primer testimonio de su uso está datado hacia el año 810, cuando Abu Ja’far Mujammad ibn Musa explica el principio de numeración decimal posicional en su obra Tratado de la adición y la sustracción mediante el cálculo de los indios. Aunque se señala también que el cero ya era conocido en la India, al menos desde que matemático Pingala presentó el sistema de numeración binario (sIIId.C).
El concepto se extendió tanto para el Oriente como para Occidente. Hacia el Oriente, el matemático chino Ch’in Chiu-Shao escribió su Tratado matemático en nueve secciones (1247 d.C) en el cual ya utiliza el símbolo O para el cero. En 1303, Zhu Shijie lo usa igualmente en su libro El espejo de Jade de los cuatro elementos. Hacia Occidente, los árabes lo transmitieron por el Magreb y Al-Ándalus, pasando posteriormente al resto de Europa.  El matemático italiano Fibonacci lo utiliza en el siglo XII, en su Liber abaci (El libro del ábaco). Dada la notoria facilidad del nuevo sistema, las autoridades eclesiásticas sospechan de él y lo acusan de mágico y demoniaco. En el año 1600 el uso del cero comenzó a extenderse a pesar de la fuerte resistencia que encontró para lograrlo.


La cultura DWEM (Dead White European Males)

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 4th, 2014

Goethe en la campiña romántica, cuadro de Johann Heinrich Wilhelm Tischbein (1787)

Durante años, la “Alta Cultura” en Occidente fue sinónimo de la cultura DWEM (Dead White European Males/ Hombres Blancos Europeos Muertos). Estos eran los modelos para escritores, músicos, artistas plásticos, filósofos, etcétera. El paradigma está estrechamente asociado con la “Teoría de los Grandes Hombres”, sostenida, entre otros, por el escocés Thomas Carlyle, en el siglo XIX. Carlyle sostenía que “la historia del mundo no es sino la suma de las biografías de los “grandes hombres”, héroes también hombres, blancos, europeos y muertos. Otros pensadores, como Herbert Spencer, por ejemplo, pensaban que la visión de Carlyle era  anticientífica, primitiva e infantil.


The dangers of Mental Fracking

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 3rd, 2014


¿Podéis ver la L?

Filed under: Scrapbook | Tags: | julio 2nd, 2014

El primer enlace de ARPANET se estableció entre la Universidad de California y el Instituto de Investigaciones de Standford a las 22,30 horas del 29 de octubre de 1969.
Uno de los investigadores contó en una entrevista la manera en que ésta había tenido lugar. Estando a la vez comunicados vía ordenadores y vía comunicación telefónica, la gente en California tipeó la letra L y preguntó:
-¿Podéis ver la L?
-¡Sí, vemos la L! –respondieron en Standford.
Después, tipearon la O.
-¿Veis la O?
-¡Sí, vemos la O!
Después, tipearon la G y todo el sistema colapsó. Sin embargo, una revolución había comenzado…


Domingo de Rastro

Filed under: Madrid, Scrapbook | Tags: | junio 30th, 2014


(Domingo de Rastro)


I saw the dull yellow eye of the creature open…

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 29th, 2014

“It was on a dreary night of November that I beheld the accomplishment of my toils. With an anxiety that almost amounted to agony, I collected the instruments of life around me, that I might infuse a spark of being into the lifeless thing that lay at my feet. It was already one in the morning; the rain pattered dismally against the panes, and my candle was nearly burnt out, when, by the glimmer of the half-extinguished light, I saw the dull yellow eye of the creature open; it breathed hard, and a convulsive motion agitated its limbs.”



La apatía como arma de destrucción masiva

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 28th, 2014


Los términos topos (término originario de la retórica clásica) y su plural topoi, refieren a temas y creencias recurrentes a nivel social. Un topos o lugar común se convierte en una idea banal y repetitiva, un cliché o estereotipo, un razonamiento trillado. Tiene por características aparecer como prefigurado, ser compartido por toda la comunidad y pertenecer al ámbito de la doxa.
Cada palabra está asociada a uno o varios topoi, a los que potencialmente se encadena de manera automática. Los topoi están siempre presentes, de manera potencial,  en las unidades léxicas. Son igualmente, garantes argumentativos, de manera que, analizar los topoi presentes en un discurso determinado, permite fácilmente determinar los esquemas argumentativos del enunciador.
Los topoi son verdaderos “programas de valoraciones” prefabricados.
(Y no me estoy refiriendo a la memética, que es otra cosa).


Andy Warhol comprando latas de sopa Campbell (1965)

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 27th, 2014

Retweeted from Retronaut


Rompe este muro

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 26th, 2014


Marcelo de viaje

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 25th, 2014


Yo fui, yo soy, yo seré

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 25th, 2014

El asesinato de Rosa de Luxemburgo (1960) es una de las obras de RB Kitaj que se muestra estos días en el museo Thyssen, en el marco de la muestra Los mitos del Pop.
La revolucionaria y teórica fue asesinada en Berlín, en 1919. Pero la imagen de Kitaj no muestra el momento del asesinato sino el momento en que su cuerpo es arrojado al río.
En el centro, en la parte superior del cuadro y aludiendo al contexto histórico, pueden verse las figuras de la mítica Germania y la del Conde Helmuth von Moltke. La figura cubierta con un velo, en la parte superior derecha representa a Rosa, la abuela rusa del artista, quien debió abandonar su tierra natal debido a los pogroms contra los judíos. Kitaj asocia a Rosa de Luxemburgo con sus abuelas Rosa y Helene, pero especialmente con Helene, quien debió exilarse de Viena en los años 30, llegando a América. Dos hermanas de Helene (al igual que tres hermanas de Franz Kafka y cuatro de las cinco hermanas de Sigmund Freud), fueron asesinadas en campos de concentración. Pegado sobre la imagen de la abuela, el artista presenta un texto que da cuenta del asesinato, tomado del libro “Rosa Luxemburg”, escrito en 1940 por Paul Frölich:
“Rosa de Luxemburgo fue llevada del Hotel Eden por el Teniente Vogel. Frente a la puerta, un soldado llamado Runge esperaba. Tenía órdenes del teniente Runge y del Capitán Horst von Pflugk-Hartung de golpear a Rosa con la culata de su carabina y hacerla caer. Aplastó su cráneo con dos golpes. Luego, ella fue levantada medio muerta y colocada dentro de un automóvil que esperaba con Vogel y otros oficiales dentro. Uno de ellos volvió a golpearla en la cabeza con su revólver y el teniente Vogel la remató de un disparo a quemarropa en la sien. El coche se detuvo en el puente de Liechtenstein, sobre el canal Landwehr, y el cadáver de Rosa fue arrojado al agua desde allí. No pudieron rescatarlo hasta el mes de mayo”.

Recordaremos aquí las últimas palabras conocidas de Rosa Luxemburgo, escritas la noche de su muerte, y que aluden a la inevitabilidad de la revolución: “¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!»


Lunas eléctricas para las noches sin luna (2004)

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 24th, 2014

Hace 10 años, presentando mi tercera novela en el Centro Cultural de España en Buenos Aires.


Spontaneous knotting of agitated strings

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 24th, 2014

Determinations of the knot identities by using polynomial invariants from knot theory.


En su Tractatus Logico-Philosophicus, Ludwig Wittgenstein sostenía que la función de la filosofía consistía en desatar, en nuestro entendimiento, los nudos que resultan de los enredos en el tejido del lenguaje. Pero para ello, debía hacer movimientos que eran tanto o más complicados que estos mismos nudos.







El verdadero dios

Filed under: Scrapbook | Tags: | junio 23rd, 2014

“Je ne passe jamais devant un fétiche de bois, un Bouddha doré, une idole mexicaine sans me dire : c´est peut-être le vrai dieu.” Charles Baudelaire.

Una anécdota cuenta que hacia 1850, Baudelaire visitaba a un capitán recién arribado de los Mares del Sur que había recolectado en sus viajes una serie de souvenirs. Baudelaire se vio atraído por una pequeña estatuilla de madera y la tomó entre sus manos. El capitán restó importancia a la misma, intentando mostrar al poeta otros objetos a su criterio más valiosos. Baudelaire le contestó: “Cuidado, mi amigo, quizás este sea el verdadero Dios.”