
“Access Denied”, dice la pantalla del ordenador en el escritorio de Brush Strokes, en la Corporación de Data Mining Tera Tang. Hacía varios días ya que Strokes venía investigando unos archivos clasificados que daban cuenta de unos algoritmos ilegales que aparentemente eran aplicados a todos los archivos escritos en el programa Spiral Word (el procesador de textos utilizado masivamente en el planeta Tierra). Mediante la aplicación de estos algoritmos, al leer cualquier texto escrito en el Spiral Word, ya fuera en papel o en pantalla, los renglones abandonaban su clásica diagramación paralela y devenían espirales sin fin que comenzaban a rotar, sumiendo al lector en una hipnosis cada vez más profunda que culminaba con un irreversible lavado de cerebro.
Pero las navegaciones de Strokes por sitios clasificados han sido descubiertas y han saltado las alarmas. Media docena de enfermeros de la Brigada de Salud Lingüística vistiendo EPIs (Equipos de Protección Individual), han ingresado en los almacenes de la compañía y se han llevado a Strokes cogiéndolo por los brazos. A partir de este momento, reina la paranoia entre los miembros de la Célula Antimonométrica Clandestina. ¿Y si Strokes delata durante su cautiverio a otros de los miembros de la resistencia?