Dejo atrás el Palacio, con sus complots y traiciones, y la Biblioteca, con sus secretos e intrigas, y cruzo la muralla por la puerta Norte hacia el desierto. El crudo y exótico paisaje lunar se despliega frente a mí hasta perderse en el horizonte. La corteza del satélite, con sus cicatrices, grietas y craquelados, semeja la superficie de una enorme tarta de azúcar. Sobre mí, un inmenso cielo negro, tachonado de miríadas de estrellas.
Mil preguntas se agolpan en mi mente: ¿Dónde encontrar el libro robado del Gabinete? ¿Cómo es que el Khan ha exonerado a Scale Styles? ¿Habrá sido una trampa tendida para mí desde el principio para quedarse ella con mi puesto en la Biblioteca? ¿Y Dot Perinch? Evidentemente, jamás debe confiarse uno en un agente doble. Quizás debería haber dejado que Domingo de Ramos y sus niños acólitos le extirparan el LAD. Pero entonces, nunca me habría enterado de los planes de la dictadura de Hoag para controlar el sentido de las palabras del Universo.
¡Expulsada de la Ciudad Imperial!
La ley sin ley del mundo

A lo lejos, puedo divisar los campos de corazones. Dirijo mis pasos hacia el barracón de escritura ahora abandonado. Mil recuerdos se disparan en el interior de mi mente: mi secuestro en la Tierra, mi cautiverio lunar obligada a escribir sin descanso en interminables jornadas de trabajo, el ensordecedor ruido de las mil plumas, la mía y la del resto de los poetas prisioneros rasgando páginas con intermitentes trazos, la sórdida barraca en donde, inclinados sobre unos escritorios apenas iluminados con la luz de una vela mortecina, éramos obligados a languidecer, la vista fija en el papel, escribiendo poemas y más poemas con unas largas plumas de garza empapadas en la fatídica tinta roja, hecha con la sangre de nuestros corazones.
Estoy recordando todas estas cosas cuando de pronto escucho un extraño beep saliendo del lugar a donde solía tener mi corazón antes de que el Khan mandara extraer los corazones a todos los poetas prisioneros.
Es curioso, nunca he extrañado realmente mi corazón ya que, a decir verdad, nunca me ha hecho falta. Además, estoy segura de que el robot AI Halim está haciendo buen uso de él intentando sentir y comprender qué es lo que los humanos suelen llamar poesía. Pero ahora, escucho este beep saliendo de mi pecho: es una llamada de AI Halim X9009, tratando de comunicarse cardiotelepáticamente conmigo.
Un mensaje cardiotelepático del robot Al Halim X9009

Es curioso: en otras ocasiones, ya había yo sentido una suerte de telepatía emotiva y había especulado con la idea de que, al tener el robo AI Halim mi corazón, yo pudiera sentir lo mismo que él estaba sintiendo. También me ha sucedido el haber tenido una especie de telepatía onírica y experimentar sueños que no eran míos y que podrían muy bien haber sido sueños de un robot. Pero nunca hasta ahora mi comunicación con el receptor de mi corazón había tenido una codificación tan contundente lingüística.
El mensaje de AI Halim es fuerte y claro: : “Belen Gache: inicia la revolución poética en la luna. Pronto serás contactada por dos de nuestros agentes: el gato cuántico y Ji Kang, un chino sabio. El comandante Aukan te dará más explicaciones.”
Cuando ya no hay diferencia entre el ruido y el mensaje

Luna llena. Día de la caravana de los rinocerontes. Camino junto a los pesados y rústicos unicornios lunares. Algunos están todavía salpicados de la sangre de la matanza de sus compañeros. Marchan en silencio, la mirada perdida hacia adelante. Yo marcho junto a ellos, pero creo que ni siquiera se aperciben de mi presencia.
Entre los místicos mastodontes, un extraño gato. ¿Qué hace aquí este felino? Evidentemente, es el gato cuántico del que me daba cuenta el robot AI Halim.
Me pierdo tras los rinocerontes en la profundidad de los campos de corazones, dispuesta a reunirme con el comandante Aukan e iniciar junto a él una verdadera revolución poética en la luna.
(FIN DE LA PRIMERA PARTE: RECONSTRUYENDO LA BIBLIOTECA CÓSMICA DE POESÍA DEL GRAN KHAN)
FIN DE LA PRIMERA PARTE Y COMIENZO DE LA SEGUNDA PARTE: LA REVOLUCIÓN POÉTICA GALÁCTICA
Lo que fue es lo que es y lo que es será

Arkham, una de las principales ciudades de la luna. No venía por aquí desde los festejos con los que los habitantes del satélite celebramos la explosión de las Galaxias Ratonas debida a la bomba de poesía. Entonces, todo era júbilo y esperanza. Ahora, en cambio, todo es decadencia y desazón.
Con el beneplácito del Khan, las empresas galácticas se han dedicado a la nociva explotación del Helio3 y del Helio4. También a la explotación minera, perforando la luna en busca de olivino, ilmenita y piroxeno con dañinas y venenosas técnicas y por todas partes se ven generadores eléctricos, grúas y escombreras. Además, las condiciones de trabajo de los campesinos en los campos de labranza han devenido cada vez más arduas y transgénicas. Mudos, pálidos, encorvados, ya ni siquiera queda en sus ojos la luz de ilusión que ocasionaba en aquella época la revolución iniciada por el comandante Aukan. ¿Aukan? Ha traicionado a nuestra causa y se ha aliado a nuestros enemigos. ¿Cómo es posible?
La ciudad está casi desierta. Los hijos de los campesinos lunares, liderados por Domingo de Ramos, se han convertido en seres ferales que recorren las calles en bandas, arrasando a su paso con toda oración, palabra, toda letra que encuentren a su paso. “Lo que fue es lo que es y lo que es, es lo que será”, murmuran apocalípticos los mayores.
Discurso de liberación de los poetas

Dado que la Biblioteca del Khan es cerrada al público y su nube es privada y dado que la Internet galáctica a penas sí llega a algunos puntos de la Ciudad Imperial, ¿cómo obtienen los poetas lunares sus materiales de lectura?
Me han dicho que circulan entre ellos cuadernillos confeccionados a mano con los poemas de los poetas terrestres en cautiverio (manuscritos con sangre), que han encontrado en el barracón de escritura abandonado. Han adoptado un himno: el Discurso de liberación de los poetas, escrito por el comandante Aukan antes de que este llegara a la Luna (y mucho antes de convertirse en traidor) y que estaba originariamente destinado a arengar a los poetas terrestres prisioneros.
DISCURSO DE LIBERACIÓN DE LOS POETAS
Ejército de poetas. Ahora sois libres del tirano.
¿Por qué seguir prisioneros de las palabras?
Así como habéis derrotado a aquel que os sometía con sonetos, derrotad ahora a los ditirambos y a los yámbicos, a los octosílabos y a los alejandrinos.
Hoy os convocamos a uniros a nosotros
¡Liberaos del discurso que os oprime!
Nosotros somos las paradojas,
somos las metáforas,
somos los oxímoron.
¡Luchad contra las cárceles del lenguaje!
Denunciad a los adjetivos cardinales
Manifestad contra los verbos copulativos
No dejéis que las antífrasis cedan espacio ante las epíforas
No dejéis que las prosopopeyas retrocedan ante los apócopes
¡Abajo las elipsis! ¡Abajo las anáforas!
¡Abajo las categorías léxicas y preposiciones adverbiales!
¡Abajo la dictadura poética!
De la ausencia de líneas rectas en le naturaleza

Mi segundo destino secreto: una favela periférica de Arkham. Prácticamente en ruinas, la zona fue en su momento el barrio de los inmigrantes que venían a la luna desde las Nubes de Magallanes para recoger la cosecha, hoy discontinuada, de lino lunar. Me extraña ver, aquí y allá en las paredes de ladrillos de las chabolas confeccionados con polvo lunar, algunos graffittis que aún no han sido borrados. Los hay de dos tipos bien definidos: unos son consignas extractadas del Discurso de Liberación de los poetas; los otros son versos de poemas de Rubén Darío. Este hecho no deja de ser extraño.
En este insólito paraje, aparentemente hay alguien con intensiones de formar una biblioteca de poesía que buscaría ser más grande incluso que la del propio Khan. ¿Cómo puede ser esto cierto? Además de lo ciclópeo del objetivo (¿cómo conseguir todas las publicaciones?), aquí no hay ni remotamente un edificio adecuado para tal fin: ¿dónde ubicar las máquinas, los escáners, los traductores, los GPS galácticos, los decodificadores, etcétera, etcétera?
El gato cuántico me guía hasta una de las casetas. Allí, me encuentro con Smart Filters, un poeta originario de la constelación de la Vulpécula radicado en la luna, que antiguamente trabajó en la Biblioteca del Khan. Actualmente, vive en la clandestinidad, ya que, además de esconderse de la Policía Secreta del Khan, ha sido amenazado por la banda de niños ferales de Domingo de Ramos.
La Biblioteca de Smart Filters

Debajo de la chabola de Smart Filters, hay un refugio antinuclear.
Allí, sobre una pequeña mesa de madera, está su biblioteca. Ésta consiste únicamente en un viejo ordenador.¿Cómo lo ha conseguido? ¿Cómo es posible que allí tenga toda una biblioteca? La historia es la siguiente: como bien es sabido, el lobby de la constelación de la Vulpécula es muy poderoso. SF, quien solía trabajar antes en la Biblioteca del Khan, se ha puesto en contacto con un grupo de copistas de la Vulpécula que trabajan allí en la actualidad. Se ha complotado con ellos y están formando entre todos una biblioteca espejo de la biblioteca de Kublai. ¡Sorprendente! ¡Pensar que todo eso ya estaba teniendo lugar cuando yo misma era la Asesora Jefa! Nunca lo hubiera sospechado. Su idea es, una vez que completen toda la data, hacerla pública y quebrar así la voluntad del Khan de apropiarse y ser dueño él sólo de toda la poesía del cosmos. Todos los habitantes del universo podrán disfrutar libremente de todas las poesías.
Smart Filters me cuenta que trabajó en la Biblioteca del Khan hace mucho tiempo, incluso mucho antes de que yo fuese hecha prisionera en el barracón de escritura.
-Y dime, ¿cuál era tu puesto en la Biblioteca?- me animo a preguntar.
-Primero fui Jefe de Medios Proyectables, hasta que me removieron del cargo para que lo ocupara una exiliada del Objeto de Hoag llamada Scale Styles. El Khan quería congraciarse con la Comisión de Defensa de los Derechos Galácticos y, debido a su condición de exiliada, optó por darle a ella mi puesto. Pero para no relegarme (el lobby de los trabajadores de la Biblioteca provenientes de la Vulpécula, como sabes, es bastante influyente), me asignó otro puesto: Encargado de Guardar la Llave del Gabinete de los Libros Secretos. Sin embargo, no duré mucho en ese puesto tampoco: fui acusado (injustamente) por el Jefe de Inteligencia de Palacio de participar en el robo de un cargamento de libros con poemas de Rubén Darío, proveniente del planeta Tierra. Caí en desgracia y, al igual que tú, fui expulsado de la Ciudad Imperial.
¿Smart Filters fue Encargado de Guardar la Llave del Gabinete de los Libros Secretos? ¿Acaso sabrá él algo acerca de la desaparición del libro del Gran Khan? Si bien él manifiesta que nada tuvo que ver con el robo del cargamento de libros del cual se le acusaba, no sé si debo creerle. Nunca confíes en nadie. Mucho menos, si estás en la luna.
